Cuanta falta nos hace sonreír, pero hay tantas y tantas veces que no podemos, que necesitamos un empujoncito para poder hacerlo, que necesitamos a alguien que nos haga reír, que nos quiera, que esté en el momento justo cuando estamos mal, cuando notamos que el mundo se ha olvidado de nosotros, puede ser la adolescencia, puede ser ese proceso de madurez el que nos haga pensar en la necesidad de alguien para seguir adelante y sonreír o simplemente el echo de ser personas, de ser humanos nos haga necesitar el apoyo de alguien que nos quiera y que en todo momento esté cerca, no solo para lo bueno sino también para lo malo.
Cuántas veces se llora en soledad esperando que alguien nos saque una sonrisa, una pequeña pero que nos haga evadirnos de todo lo demás, cuántas veces hemos esperado que esa persona pudiese estar tras el teléfono aunque solo fuera para escucharnos llorar.Por todo eso porque antes no la tenía y ahora te tengo, te doy gracias por ser mi amiga, la que me escucha, la que llora conmigo, la que me aguanta y la que me hace reír cuando más lo necesito.
No os olvidéis de vuestros amigos, no los dejéis en el olvido, luchad por ellos y no dejéis a la deriva vuestra amistad, porque un novio se va pero un amigo, si sabes cuidarlo, se queda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario