Tantos son los problemas que no puedo casi hablar, no quiero estar con gente, solo quiero olvidar. Puedo evadirme de todo y engañarme a mi misma como siempre hago...no quiero hacerlo más.
Mamá, te necesito más de lo que imaginas, no sabes cuanto necesito que estés en mi cuarto, conmigo, hablando e intentando animarme.
Sé que con solo una mirada o una palabra de él se me pasaría todo, pero ahora él no está y lo tengo que asumir.
Me conoces tanto Mamá, que creo que sabes incluso lo que pienso, sin estar cerca.
Estoy en clase y me estoy tragando tantas emociones que no puedo dejar salir ni una palabra de mi boca, no puedo casi ni concentrarme porque son tantas cosas, Mamá ¿por qué esto no acaba nunca? ¿por qué hay tantos problemas? ¿por qué siempre me tiene que suceder a mi?
Necesito llegar a casa, mami. Necesito encerrarme y no salir, mamá.
Me toca trabajar, me toca hacerles caso a los profes...pero no puedo, no me sale, es imposible, no puedo dejar de escribir...Me da rabia cuando todos piensan que son otros los que están mal porque monten espectáculos ante sus ojos, pero lo que es cierto es que cuando uno está mal, se esconde, no quiere que la gente esté pendiente, o que pregunte...todo eso recuerda a lo que verdaderamente añoras, lo que verdaderamente necesitas...Por eso no me creo esas lágrimas Mamá, porque las veo de mentira...
ANA, porque siempre estáis ahí, os quiero PAPÁ y MAMÁ.
18/10/2011
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