10.22.2013

Vida efímera, fugaz e injusta, al fin y al cabo...vida


Mirarla y sentir la tristeza que desprenden sus ojos, la debilidad y el resentimiento de todos esos años pasados que tiene su cuerpo ya marchito por la edad, ya cansado y sin ganas de luchar, desde que la vida le retiró el apoyo que más necesitaba, el apoyo que más quería, su alma gemela.
Se marchó hace 10 años y aún le llora solo con recordar esos momentos que sus brazos la arropaban, esos momentos en los que su sonrisa iluminaba  sus días y la enamoraba cada vez más durante los 50 largos años que duró su matrimonio, y que hoy recoge en dulces recuerdos que arañan su alma cada vez que siente la soledad en la que lleva sumida desde su partida.

Y es ahí donde a mi, joven y recién salida del cascarón, se me parte el alma tras la melancolía de esas palabras "¿quién volviera a tus 19 años?", es ahí cuando la mirada perdida en otra época, en otros años y en las consecuencias de ellos, me estremecen, me emocionan, es ahí cuándo la tristeza me invade.

Te conocí de casualidad tras tu petición de ayuda por la incapacidad de llevar hasta tu casa la compra de aquel día, pero para mi no fue una simple petición cumplida, ese día crecí como persona y ojalá si no llegase a volver a verte, todo mejore, vuelvas con tu marido en el "cielo" en el que está, llegando a conseguir la bonanza que te mereces por luchadora, por buena, porque aquel día tus ojos me trasmitieron lo que tus lágrimas afirmaron sin tu querer.


Desde una desconocida hacia una anciana que me cambió la vida.

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