Escuchen señores los maravillosos suspiros del pensamiento puro y verdadero, libre de prejuicios e intentos de engaño, sabio, tranquilo y relajado. Aunque en ocasiones sea un volcán de habladurías, y nos dañen más de lo que nos beneficien, ahí está, único incomparable y transparente.
Bonito el encauzar nuestros recuerdos y pensamientos hacia un mundo de paz y tranquilidad que forma nuestro propio "Yo" ese interiorismo nuestro que nos atrapa hacia las profundidades o nos eleva hasta la gloria.
Salir y sentir el sol, el viento, la lluvia o la nieve mientras caminamos hacia ninguna parte, mente en blanco y alma pausada de daños, quién mejor que uno para saber la verdad de nuestros pensamientos, sin miedo a decirlos, ni a sus consecuencias, en nuestro más profundo conocimiento de cada una de las cosas que rodean nuestra vida, sin necesidad de mentir, aparentar o temer por la verdad.
Algunos llámenle soledad y marginalidad, otros llámenle paz, y cada uno de los habitantes de este planeta conocido, denominémosle de formas inimaginables, distintas e incongruentes. Yo, sin más pretextos, lo llamaré equilibrio.
Bonito el encauzar nuestros recuerdos y pensamientos hacia un mundo de paz y tranquilidad que forma nuestro propio "Yo" ese interiorismo nuestro que nos atrapa hacia las profundidades o nos eleva hasta la gloria.
Salir y sentir el sol, el viento, la lluvia o la nieve mientras caminamos hacia ninguna parte, mente en blanco y alma pausada de daños, quién mejor que uno para saber la verdad de nuestros pensamientos, sin miedo a decirlos, ni a sus consecuencias, en nuestro más profundo conocimiento de cada una de las cosas que rodean nuestra vida, sin necesidad de mentir, aparentar o temer por la verdad.
Algunos llámenle soledad y marginalidad, otros llámenle paz, y cada uno de los habitantes de este planeta conocido, denominémosle de formas inimaginables, distintas e incongruentes. Yo, sin más pretextos, lo llamaré equilibrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario