Así que llega ese momento en el que por fin sientes como la libertad roza cada parte de tu ser, notas la respiración de la felicidad y acaricias con dulzura los días... ya pasaron esas noches de llanto, esos días de inseguiridades y de no entender cual era el camino correcto, tras esa decisión todo se tornó diferente, hizo volver mi vida a tiempos aquellos en los que me pertenecía a mi, tiempos en los que las explicaciones sobraban y las preocupaciones se quedaban puramente en mi ser.
Que bonito sabor tienen estos días que tanto añoré por años, con que pena recuerdas lo que se quedó atrás ya que hay cosas y personas que incluso después de grandes decisiones no pensamos dejar, pero en ocasiones son estas mismas las que nos hacen construir grandes muros y son ellas mismas a las que debemos de agradecer el ser tal y como somos ahora.
¿Soledad? No la conozco ya, suena difícil el recordar que en los momentos en los que obtuviste más compaña fueron aquellos en los que estrechaste lazos con la soledad, ahora es tan solo un recuerdo pasado, ahora sientes cada mañana esa luz en tu sonrisa que tanto luchabas por que apareciera, ese brillo en tus ojos que con un simple espejo puede hacerte feliz por horas, porque tu misma en cada mirada, en cada suspiro de alivio, en cada palabra que escuchas en tus oídos, te serena, te acurruca, y te das cuenta que la persona a quien más amas siempre la tuviste cerca y es a esta a la que siempre dañas, a la que cuando encuentras el momento oportuno, de todo culpas sin descanso. Esa persona eres solo tú, y es que no te das cuenta pero tú y solo tú, eres tu razón de ser, eres tus sonrisas, tus lágrimas, tus dolores y desamores.
Ahora es el momento de decidir sin miedo, es el momento justo en el cual poder ser independiente, sin dañar a nadie, permitiendo a cada uno vivir su vida lo mejor que pueda, no es menester envidiar nada de nadie, ni desear el mal, al contrario, lo mejor es agradecer a cada maestro por su enseñanza en nuestras vidas, estas nos harán mejores personas, tanto sus errores como los de uno, tanto sus dolores como los propios, tanto sus miedos como nuestras peores pesadillas, todas nos harán encontrarnos a nosotros mismos.
Habrá gente arrepentida, habrá gente dolida en cada rincón, en cada segundo; habrá gente radiante y gente que mate sus penas con medicinas del olvido pasajero, lo más bonito es tener la valentía de reconocer cuando nos equivocamos y estar dispuestos a no engañarnos porque todos sabemos perdonar, todos nos equivocamos, jamás hay que negar un perdón de la misma manera que jamás se podrá olvidar un gran dolor.
No hay nada más bonito que mirar tu reflejo y pensar "lo has conseguido eres feliz, eres muy feliz y todo gracias a ti mismo".
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