Si, es así, como una plancha encima del pecho que ahoga, aprieta, y perdura. No quiere decir que lo dejes sino que no se va. Lo peor es la ignorancia de cuan hondo calaron esos días y forjaron tu persona, esa personita pequeñita, chiquitita... ese insignificante gusano repudiado, aquel bicho infectado del que rehuían hasta las ratas constantemente.
A sabiendas de esa teoría igualitaria siempre aterriza en ti una odisea de mares desconcertantes en los que bunques fuertes pueden cruzarlo pero este, tu pequeño velero será arrastrado por la marea. ¡Quien fuera bunque!
Y lo sabes, no lo eres, pero persistes y a contracorriente navegas pero ¿podrá algún día tu guía navegar por esas mareas sin encallarse nuevamente en la orilla y descubriendo como vuelves a ser ese menos de tu propio inventario?
El enemigo te forja y condiciona, pero un buen enemigo y el mejor sabe cómo quedarse contigo y ser tu timón, para que cuando creas ser bunque te recuerde que tú solo serás velero, hasta que lo hagas desaparecer... pero...
Cómo y cuándo....
A sabiendas de esa teoría igualitaria siempre aterriza en ti una odisea de mares desconcertantes en los que bunques fuertes pueden cruzarlo pero este, tu pequeño velero será arrastrado por la marea. ¡Quien fuera bunque!
Y lo sabes, no lo eres, pero persistes y a contracorriente navegas pero ¿podrá algún día tu guía navegar por esas mareas sin encallarse nuevamente en la orilla y descubriendo como vuelves a ser ese menos de tu propio inventario?
El enemigo te forja y condiciona, pero un buen enemigo y el mejor sabe cómo quedarse contigo y ser tu timón, para que cuando creas ser bunque te recuerde que tú solo serás velero, hasta que lo hagas desaparecer... pero...
Cómo y cuándo....
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