Después de tanto tiempo me resulta imposible borrarte de mi cabeza, en días como hoy en los que nos haciamos compañía.
De ti heredé el insomnio y el mal genio, y por ello me acompañaste en muchas de tus noches a dormir, a hablar hasta el amanecer y a jugar contigo a las cartas. Para esos momentos en los que tu no estabas me enseñaste a pasar el tiempo, pero no había mejor consuelo que tenerte conmigo... Y ahora qué.
Sobran los te echo de menos.
Un día como hoy, en el pueblo, no había rincón más agraciado que en tus brazos ni conversación más cariñosa que en ese salón.
Hoy aprendí que por mucho tiempo que pase hay heridas que no se curan y huecos que jamás serán cubiertos, pero cada vez que juego con tus cartas, cada vez que miro una baraja... te veo, te miro, te siento.
Te recuerdo sin falta cada uno de los días de mi vida, te siento en la mesa, te pienso mientras estudio e imagino cuan orgullosa estarías de mi.
No espero que nadie lo lea, no espero que tu lo leas pero no encuentro mejor manera de sentirme satisfecha por decirte que no me olvido, que sigo esperando verte, que sigo queriendo tus besos y que necesito de nuestras charlas, juegos y enfados.
Quiero pensar que lo hice todo, quiero pensar que no me faltó nada, pero siempre podía haber hecho más. Quiero pensar que siempre te hice feliz y que te dije todo lo que debía decirte, sabes que todas y cada una de las palabras salieron del corazón.
Permanecerás siempre viva en mi recuerdo, y te prometo que jamás, jamás te fallaré, siempre seré la nieta que viste que era.
Te quiero tanto que...
Estarás conmigo sin estar, formarás parte de mi vida aunque no lo sepas porque...
te sentí, te siento y te sentiré todos y cada uno de los días de mi vida.
De ti heredé el insomnio y el mal genio, y por ello me acompañaste en muchas de tus noches a dormir, a hablar hasta el amanecer y a jugar contigo a las cartas. Para esos momentos en los que tu no estabas me enseñaste a pasar el tiempo, pero no había mejor consuelo que tenerte conmigo... Y ahora qué.
Sobran los te echo de menos.
Un día como hoy, en el pueblo, no había rincón más agraciado que en tus brazos ni conversación más cariñosa que en ese salón.
Hoy aprendí que por mucho tiempo que pase hay heridas que no se curan y huecos que jamás serán cubiertos, pero cada vez que juego con tus cartas, cada vez que miro una baraja... te veo, te miro, te siento.
Te recuerdo sin falta cada uno de los días de mi vida, te siento en la mesa, te pienso mientras estudio e imagino cuan orgullosa estarías de mi.
No espero que nadie lo lea, no espero que tu lo leas pero no encuentro mejor manera de sentirme satisfecha por decirte que no me olvido, que sigo esperando verte, que sigo queriendo tus besos y que necesito de nuestras charlas, juegos y enfados.
Quiero pensar que lo hice todo, quiero pensar que no me faltó nada, pero siempre podía haber hecho más. Quiero pensar que siempre te hice feliz y que te dije todo lo que debía decirte, sabes que todas y cada una de las palabras salieron del corazón.
Permanecerás siempre viva en mi recuerdo, y te prometo que jamás, jamás te fallaré, siempre seré la nieta que viste que era.
Te quiero tanto que...
Estarás conmigo sin estar, formarás parte de mi vida aunque no lo sepas porque...
te sentí, te siento y te sentiré todos y cada uno de los días de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario